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Dieta mediterránea

La dieta tradicional de cada país depende de las plantas que crecen allí, de los animales que se pueden criar y del clima. Hay que considerar también que antiguamente la mayoría de la gente trabajaba en el campo y ese era un trabajo muy duro, por eso una buena alimentación era de vital importancia.

El clima mediterráneo, de inviernos suaves y veranos muy cálidos, permite cultivar diferentes frutas y verduras a lo largo de prácticamente todo el año. El trabajo en el campo no es tan duro como en países más fríos y, por eso, la dieta mediterránea no necesita tantas proteínas como en los países del centro y norte de Europa; es decir, comemos menos carne y las personas no necesitan grandes cantidades de calorías para combatir el frío del invierno por lo que se consumen poca mantequilla y grasas animales. La dieta mediterránea cumple fielmente con el modelo de la pirámide alimenticia, busca que la alimentación sea lo más sana y variada posible.

La pirámide alimenticia fue creada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en 1992 y es una guía visual de cómo debe ser una dieta equilibrada.

¿Y por qué la dieta mediterránea es tan popular en todo el mundo? Aquí presentamos algunas razones:

  • El transporte de mercancías hace posible que los productos del campo ya no sean tan solo para consumo local. Ahora todo lo que se produce se puede exportar a cualquier punto del planeta.
  • Los habitantes de países fríos ya no sufren las inclemencias del tiempo como sus abuelos. Los lugares de trabajo y los coches tienen aire acondicionado y las casas cuentan con calefacción. Un polaco, en pleno invierno, puede no llegar a estar en la calle más de una hora al día con lo cual pasa veintitrés horas a una temperatura de 22 grados y sólo se ve expuesto a temperaturas bajas durante esa hora que pasa corriendo a la parada del autobús o del tranvía y caminando hacia el trabajo. Por esto y porque el tipo de trabajo que la gente realiza ahora no es, ni de lejos, tan duro como el que realizaban sus antepasados, la dieta tradicional de los países fríos es menos necesaria que antes.
  • Por último, el acceso a una gran cantidad de información hace que la gente comprenda la necesidad de alimentarse de una forma sana y equilibrada, y eso es precisamente lo que la dieta mediterránea ofrece.

Principales características

1. Abundancia de alimentos de origen vegetal: frutas, verduras, pan, pasta, arroz, cereales, legumbres y patatas

2. Consumir alimentos de temporada en su estado natural, escogiendo siempre los más frescos.

3. Utilizar el aceite de oliva como grasa principal, tanto para freír como para aderezar.

4. Consumir diariamente una cantidad moderada de queso y yogur.

5. Consumir semanalmente una cantidad moderada de pescado, preferentemente azul, aves y huevos.

6. Consumir frutos secos, miel y aceitunas con moderación.

7. La carne roja algunas veces al mes.

8. Consumir vino con moderación normalmente durante las comidas y preferentemente tinto.

9. Utilizar las hierbas aromáticas como una alternativa saludable a la sal.

10. Realizar alguna actividad física regular para hacer trabajar al corazón y mantener en forma nuestras articulaciones y nuestro tono físico.

Tomates
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1 Comentario

  1. Muy interesante artículo, ojalá se siga investigando acerca de los efectos beneficiosos de la dieta mediterránea, que además de ser variada y de aportes nutricionales equilibrados; es rica en fibra, en ácidos grasos insaturados y en antioxidantes. Se dice que más que una dieta es una forma de vida, que combinada con ejercicio físico diario, mejora notablemente la calidad de vida.

    Saludos,

    Photorecipe

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