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Playa de Vigo

Estaba ya el quinto curso en la facultad de Empresariales de la Universidad de Varsovia cuando decidí irme de Erasmus. Anteriormente no sentí esa necesidad pero algunos de mis amigos me sugirieron que lo hiciera, que era una experiencia que no me debía perder. Después de un tiempo planteándome cuál sería el mejor destino me decidí por ir a España, ya que todos mis amigos que habían estado por allí estaban contentísimos con la vida y la cultura españolas. Tras cinco meses de papeleo, aterricé por fin en Vigo, una ciudad gallega que se encuentra cerca de la frontera con Portugal.

La llegada

Lo primero que me sorprendió, nada más llegar, fue la cantidad de cuestas que había que subir y bajar para llegar a los sitios. La ciudad de Vigo está bastante industrializada, sobre todo hay astilleros. Es muy curioso ver como las grúas forman parte del paisaje de la zona del puerto. Pero lo que me gustó de verdad fueron las playas: la arena blanca, el mar transparente, el calor del sol… Si tuviera que definirlo con una palabra diría que aquello era ALUCINANTE.

¡También hay sol y playa en Vigo!
¡También hay sol y playa en Vigo!

Al principio me daba mucho miedo no entender a la gente y sobre todo no pillar lo que decían los profesores en mi Universidad. Tenía esas preocupaciones porque, aunque hice tres cuatrimestres en Sin Fronteras, cuando fui a Vigo mi nivel de español no era perfecto ;). Y estaba claro que no podía llegar a entenderlo todo. Por eso, lo más difícil al principio de mi llegada a Galicia fue encontrar alojamiento y arreglar las cosas en mi facultad. Afortunadamente me asignaron una mentora que me ayudó a resolver esos pequeños problemas que surgen cuando te vas a un país extranjero sin dominar la lengua.

Vista del campus de la Universidad.

La Universidad me garantizó unos cursos de español para que pudiera mejorar mi nivel del idioma. Después de hacer una prueba me metieron en el grupo de B1. El curso duró un cuatrimestre y era muy difícil, pero conseguí aprobar el examen y ahora puedo decir que, gracias a él, mejoré bastante mi español. Sobre todo, aprendí a utilizar el indefinido, un tiempo muy útil si vas a Galicia. Yo, ingenuo de mí, pensaba que con el pretérito perfecto iba a todas partes pero, después de unas horas en Vigo, me di cuenta de que, para la gente, este tiempo simplemente no existe. Aún recuerdo  las primeras preguntas que me hicieron en clase de español: ¿qué hiciste hoy? ¿Qué comiste esta mañana? Y yo, con cara de tonto, respondía: He hecho, he comido… ¡Y ellos me corregían! 😉

Puerto de Vigo
Vigo es una ciudad activa

¿Problemas con el gallego?

Como en Galicia se habla también gallego, me temía que algunas clases fueran en esta lengua. Pero en cuanto a los erasmus, afortunadamente, los profesores siempre daban las clases en castellano. Y, claro, los comienzos fueron una pesadilla por no entender ni la cuarta parte de lo que me decían los profesores. Intentaba hablarles en inglés, pero desafortunadamente, la mayoría de ellos no dominaban esta lengua (qué raro) y en más de una ocasión fue bastante complicado comunicarme con ellos. Sin embargo, después de un tiempo en Vigo, comencé a entender más y más. Después de unos meses ya no tenía tantas dificultades para hablar con ellos y comprender lo que me decían.

Campus de Vigo, con caballos.
Un campus con caballos ¿qué te parece?

Más allá de las clases

Playa de Vigo (Galicia)

Pero en Vigo no sólo me dediqué a estudiar, también hubo tiempo para la diversión. El ambiente festivo era increíble para todos los erasmus: se organizaban fiestas, la  gente quedaba para hacer excursiones a otras ciudades gallegas y había muy buena relación entre todos, pese a ser de países con culturas muy diferentes.

En cuanto a la comida, aún ahora recuerdo las gambas a la plancha que preparaban en los bares de la ciudad. Sin embargo, tengo que reconocer, aunque me cueste, que lo que sentí por estos animalillos con antenas la primera vez que los vi no fue precisamente amor… Aquellas pinzas y el hecho de que estuvieran vivos me daba mucho asco pero, al final, hice de tripas corazón, los probé y descubrí el maravilloso sabor del marisco.

Recomendaría a todo el mundo que fuera a Galicia de Erasmus porque para mí fue una experiencia inolvidable.

Preguntas de comprensión

Responde a las siguientes preguntas para comprobar si has entendido todo el texto.

Vocabulario:

papeleo: burocracia, gestión de documentos en oficinas o similar.

cuestas: calle o terreno que está inclinado y hay que subir (o bajar) con esfuerzo.

astilleros: lugar donde se construyen o reparan barcos

grúas: máquina que permite mover grandes pesos, normalmente son altas y metálicas, y están unidas al suelo.

pillar: coger; en el texto, entender.

alojamiento: lugar para vivir temporalmente, alquiler, hotel, pensión, hostal…

ingenuo: que no es consciente de la realidad, naif.

comienzos: principio de algo, momentos iniciales de una época o acontecimiento.

pinzas: las “manos” con dos “dedos” que tienen los cangrejos, por ejemplo.

asco: sentimos asco cuando algo no nos gusta en absoluto y lo rechazamos, puede ser un sabor, una imagen, un olor… Disgusto, desagrado.

Texto de  Maciej Kowal publicado originalmente el 28/01/2013. Actualizado el 17/04/2018.

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