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Creo que una de las palabras con más contextos donde se puede utilizar y que además pronto es conocida por los estudiantes de español es esta que está en el título.

Sí, claro, es una palabra muy coloquial, casi vulgar. Pero es que aparece en muchas situaciones y casi siempre tenemos que expresar algo y sólo podemos expresarlo «de verdad» si usamos esta palabra.

Durante años, ha circulado por internet un texto donde el escritor Arturo Pérez-Reverte dedica un artículo a hablar de lo que un lector le ha escrito sobre esta palabra. Yo no voy a intentar alcanzar su nivel, pero sí que quiero intentar poner todos los ejemplos posibles. No es fácil, lo sé. Y si falta algo, espero vuestros comentarios.

Lo obvio (o no)

Vamos a ser explícitos y dejar claro el concepto: cojones = testículos. No hablamos de cajones o de cojines. Esto es importante para entender algunas de las expresiones que vas a ver. Y también es importante para poder reírse con otras expresiones. En muchos casos, es posible no decir cojones y cambiarlo por huevos u otro sinónimo de los utilizados para referirnos a esta parte del aparato reproductor masculino.

Si hablamos de cojones y usamos un número o cantidad:

  • Con uno, significa coste (económico o de otro tipo) o negación total de algo:

Me costó un cojón este libro.

Siempre me cuesta un cojón recordar el subjuntivo.

¿Quieres mi Ferrari para salir de fiesta? ¡Y un cojón!

  • Con dos, significa valor, valentía, falta de miedo:

Saltó al agua fría con dos cojones.

Para decir cosas así en público, tienes que tener dos cojones.

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  • Con tres, pasa a significar desprecio, falta de interés o motivación:

Me importa tres cojones lo que digas.

  • Con un número muy alto y par, expresa dificultad:

A Miguel le costó mil pares de cojones aprobar este examen.

Me ha costado veinte pares de cojones llegar hasta tu casa ¡vives muy lejos!

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Con un verbo o con otro, el significado cambia:

  • Tener expresa valor y valentía o sorpresa:

Pues sí que tienes cojones para venir a decirme estas cosas.

– He ganado la lotería pero he perdido mi décimo.   +¡Tiene cojones!

Hay que tener un buen par de cojones para hacer eso.

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  • Poner expresa reto, competición:

Cansado de escuchar tonterías, puso los cojones sobre la mesa.

El F.C. Barcelona le puso cojones al partido para poder ganar.

  • Cortar se usa para hacer una puesta o amenazar

Si mis estudiantes no superan el DELE, me corto los cojones.

Si no estudias ya mismo, te corto los cojones ¿me oyes?

  • Sudar expresa desinterés y falta de motivación sobre el tema:

Estoy harta de ese chico. En este momento, todo lo relacionado con él me suda los cojones.

  • Tocar, por el contrario, indica que algo nos molesta, más o menos intensamente:

Me toca los cojones tener que trabajar un sábado.

¡Paco, no me toques los cojones con tus tonterías ahora!

  • Tocar  también puede significar que alguien es muy vago . Y en imperativo expresa sorpresa. Pero también puede ser una forma de amenazar o provocar:

Se pasa el día tocándose los cojones, no hace nada de nada.

Me han robado el coche ¡tócate los cojones!

Anda y tócame los cojones.

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  • Arrastrar se usa para expresar también decir que algo no tiene velocidad:

Carlos viene arrastrando los cojones, si no acelera no llegamos a tiempo al cine.

  • Salir se utiliza para hablar del origen de una idea o actitud que no queremos explicar:

Siempre haces lo que te sale de los cojones, macho. No te importa la opinión de los demás.

¿Sabes lo que te digo? Yo bailo como me sale de los cojones y si la gente mira, pues es su problema.

  • Patear o volar (como consecuencia de un disparo) aparecen en expresiones de amenaza:

Si no me devuelves mi dinero, te voy a volar los cojones.

El tipo violento fue y le pateó los cojones.

  • Ir sirve para expresar que la situación se desarrolla excelentemente.

Este año me va de cojones: gano más dinero, trabajo menos y tengo más días de vacaciones.

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Si quieres leer más: Va de cojones la cosa (y II)

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Profesor de español desde 2006. Siempre interesado en la creación y en la difusión de la palabra escrita empecé en el instituto editando la revista del centro hasta que se convirtió en un fanzine independiente. He trabajado en la escuela de español Instituto Español Sin Fronteras, la Universidad Leon Kozminski y Jezykopolis en Varsovia y actualmente colaboro como profesor en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Intento colaborar como moderador en varios grupos de profesores de español en Facebook y también creando materiales para www.ProfeDeELE.es

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